Inventario de las campanas de las Catedrales de España

Catedral de Santa Maria - GIRONA (CATALUNYA)

TorreCatedral de Santa Maria (Referencia: 222)
Población GIRONA
Descripción La Catedral de Girona tiene dos campanarios: una torre románica, llamada de Carlomagno, y otra junto a la fachada barroca, que SARTHOU define como una vulgar torre-campanario. En esta segunda torre se encuentran las campanas del templo. El citado autor describe así ambos edificios:
El campanario tampoco corresponde al estilo ojival del templo catedralicio, a pesar de ser obra más antigua, de fines del siglo XVI. Su escalera helicoidal cuenta 200 escalones hasta la sala de las campanas, y 86 más desde aquí hasta la galería final, que remata en templete con decapitada estatua metálica de la Fe. La campana mayor horaria mide casi dos metros de diámetro su boca, por algo menos su altura, y tiene un peso de cinco toneladas.
Más interesante que este campanario es la secular torre románica de Carlomagno, que domina el claustro, desde donde puede admirarse mejor su grandiosa hermosura, del siglo XII. Sirve de contrafuerte a la catedral, y consta de seis pisos o cuerpos superpuestos con arquería ciega. Termina en terraza, y es su obra de ladrillo. Fue el campanario de la antigua catedral de su mismo estilo románico, y conserva su escalera helicoidal. Es divisoria del templo y su claustro.

El conjunto de campanas ha sido dotado con yugos nuevos, de perfil valenciano, y ubicado en una nueva estructura de madera, de modo que las campanas pequeñas (ahora solamente hay una) se ubicarán en la parte baja; las tres mayores en la parte alta, y en la parte superior se encuentra, fija, la gran campana de las horas.
La torre ha sido restaurada, tanto en su apariencia exterior como en la sala de campanas y en el cupulín superior donde se ubica la campana de los cuartos y que está rematado por la estatua metálica de la Fe, también renovada. No obstante las plantas inferiores conservan aún dependencias donde vivían los monjes encargados de las campanas y otros auxiliares del templo. No obstante, aunque permanecen las dos extraordinarias campanas del reloj, para señalar el paso del tiempo dentro de la Catedral, la maquinaria ha desaparecido.
Los yugos de la anterior instalación (de madera para las tres campanas pequeñas y de hierro colado para la mayor) se conservan, los tres primeros, desmontados, en una sala intermedia, próxima a las dependencias de los antiguos campaneros, mientras que el yugo metálico sigue en la sala de campanas.
También se han conservado algunos elementos auxiliares de toque de las campanas anteriores, incluso a la guerra civil, como son los mechinales donde se insertaban los cojinetes de las campanas y sobre todo los soportes ubicados en la parte exterior del muro, que permitían dejar las campanas "assentades", esto es hacia arriba, invertidas, apoyándose en los correspondientes "braços" o palancas de volteo. Su alta ubicación nos permite conocer parte de la técnica tradicional de toque, que se realizaría mediante largas sogas. También indica la dificultad que supondría repicar esas campanas, por lo altas que se encuentran, tras poner la correspondiente cuerda unida al badajo mediante un gancho, aunque no es improbable que esta operación, tras largos años de práctica, se realizase mediante un largo palo ágilmente manejado tanto para poner como para quitar los citados ganchos.
La ubicación de las campanas en una estructura central ha permitido cerrar los vanos mediante unas ligeras mallas de nuevos materiales plásticos, que se suponen de gran resistencia. No obstante, todas ellas tienen un agujero de unos 10 cm de diámetro, a la altura de la vista, realizado por algunos de los muchos visitantes a la torre, para poder realizar mejor sus fotografías. Por éstos o por otros agujeros, los palomos entran a la torre, y mantienen diversos nidos, y muchos excrementos, en ciertas partes más altas, como la gran campana de las horas, imposible de leer por la mucha suciedad, incluso reciente, que la cubre.


Altitud: 85 metros.
Iglesia gótica levantada entre el 1312 y el 1415; se retomó tardíamente y quedó cubierta el 1606 cuando también se levantó la base del campanario. Consta de una gran nave cubierta con una bóveda de crucería; tiene cuatro tramos cada uno de los cuales incluye dos altares laterales; está cerrada por un ábside poligonal de nueve lados con deambulatorio; en el presbiterio las naves son tres, las laterales que se prolongan formando la girola; el presbiterio es una zona poligonal delimitada por ocho pilares y dos tramos más, todos ellos cubiertos por vueltas de crucería simple como el resto de la gran nave.
La fachada principal barroca es del 1680 continuada hacia el 1730-40; es obra de Pere Costa y Casas, de Vic; la portalada, con el portal rectangular, presenta tres niveles en altura y tres zonas en anchura; las laterales ligeramente avanzadas y decoradas con parejas de finas columnas exentas sobre pedestales, cuatro por banda con una hornacina entre cada dos, hornacina hoy ocupada por imágenes modernas de cuerpo exento; la parte central presenta una leve curvatura cóncava con una hornacina con la imagen de María con el Niño encima el portal y con decoración barroca y figurativa al entorno; sobre esta gran portada hay abierto un gran rosetón moldurado y abocinado ricamente decorado alrededor y con un alero angular bellamente decorado con elementos barrocos. Una gran escalinata del 1694 salva el gran desnivel entre la calle y la fachada principal.
La fachada lateral del mediodía es gótica con una gran portalada llamada de los Apóstoles, con portal rectangular recubierto por seis arquivoltas apuntadas de estructura abocinada y con el tímpano desnudo; debajo de cada arquivolta corresponde una hornacina sin imagen; el conjunto sobresale del muro. En el ángulo que forma con el frontis se levanta el campanario; otro campanario situado en simetría al otro lado del frontis proyectado, como la estructura actual lo deja entender, no se levantó finalmente. Hay, aun así, otra entrada, la más antigua, denominada de Sant Miquel, que conduce en las salas capitulares y al claustro.
El claustro es románico, del siglo XII, con capiteles figurativos de gran calidad igualmente como las impostas bellamente esculpidas; tiene forma trapezoidal y mide 30 x 28 x 25 x 28 metros; está adosado en el centro del muro de tramuntana; en su lado de levante limita con una capilla (Capilla Conventual) abierta a la izquierda y perpendicular al eje de la nave a un nivel un poco más alto de ésta salvado por unos pocos escalones; tiene los muros de sillares muy escuadrados y está cubierta por una vuelta apuntada decorada a su base por una imposta moldurada; hoy es el lugar de las celebraciones litúrgicas usuales o de culto diario.
Dimensiones: la nave única, desde la puerta principal hasta el muro que cierra el ábside al fondo de la capilla central posterior a la girola mide 81'70 x 23'00 x 34'88 metros, correspondientes a la longitud, anchura y altura respectivamente; la anchura total contada desde el fondo de las capillas laterales, veintiocho en total, llega a los 33 metros. La parte del presbiterio limitado por ocho pilares y prolongado con dos tramos mide 20 x 10 x 25 metros de largo, ancho y alto. Tanto la anchura de la nave única como su altura son excepcionales en nuestro país; la anchura de 23 metros es la mayor del mundo en edificios góticos; su altura es la mayor de Catalunya; sólo le va detrás la de Santa Maria del Mar en Barcelona con 33 metros.
Arquitectos: se inicia por la cabecera, como se hace normalmente, como un templo de tres naves; los maestros de obra Pere Campmagre y Pere Sacoma (Pere de Coma) el 1345 la continúan con nave única, la prosiguen al 1369 Guillemos Bofill y al 1415 Antoni Canet; al 1577 Joan Balcells; la nave se acabó el 1606. En cuanto a la fachada principal barroca se inició el 1680 con intervención del tracista fray Josep de la Concepción y de Pere Costa y Casas (1699-1761); fue levantada entre el 1730 y el 1733 con el maestro de casas Bartomeu Soriano que hizo cambios en su parte alta, y que Pere Costa completó sustituyendo el previsto frontón triangular por una galería de siete ventanas siguiendo el modelo de Sant Feliu y acabada el 1959 por un entablamiento a manera de cornisa.
Guarda, además de las piezas excepcionales de su museo, una silla de mármol del siglo XI en altar mayor que se denomina Silla de Carlemagno. Un retablo y un baldaquino de plata y esmaltes (s. XIV) de varios orfebres: maestro Bartomeu, Ramon Andreu y Pere Bernés o Berneç. Los sepulcros de los condes Ramon Berenguer II y Ermessenda obras de Guillem Morell; y otro sarcófago renacentista del 1531 del obispo Boïl. Varios retablos renacentistas como el de Santa Helena (1521), Santa Magdalena (1526), Corpus (1567), Santos Doctores (1610) y Todos los Santos del pintor tardomanierista milanés Giovanni Battista Toscano; y tapices diversos. Otros barrocos como el de la Concepción (1710), de Dolores (1717), de San Narciso (1718), de la Anunciación y San Miguel, todos de Pau Costa, de Vic. De época reciente un Cristo yacente (1958) del escultor Domènec Fita de la misma Girona.
La fachada principal ha sido recientemente decorada con imágenes de escultores gerundenses: St. Joan B. y St. Narciso de 1960 de Domènec Fita; St. Josep y St. Jaume del 1961 de Antoni Casamort; Virgen María del 1962 de Jaume Busquets, y St. Pau del 1962 de Josep Maria Bohigas.
Campanario renacentista-barroco iniciado el 1580 según proyecto de Joan Balcells; hacia el 1757, con un proyecto del arquitecto Soriano, se levantó un primero alto cuerpo ochavado de lados desiguales (7'80, 5'40, 5'25, 5'30, 7'80, 5'40, 5'25, 5'30 m) de un perímetro, a la base, de 47'50 metros y cerrado por tres molduras compuestas; dos ventanales en arco de medio punto se encuentran abiertos en la cara que da al suroeste; en uno de ellos se encuentra una gran esfera de reloj que le medio cubre. Un segundo cuerpo, igualmente ochavado, de perímetro ligeramente más reducido, lo ocupa la celda de las campanas abierta con un ventanal en cada cara en arco de medio punto, moldurado por triplicado, y con una barandilla calada y una moldura compuesta a su base; está coronado por una cornisa moldurada con pináculos en los ángulos y una cúpula de perfil sinuoso con cupulín con la figura de cobre repujado de un ángel en la cumbre instalada el 1968 en sustitución del anterior descabezado en la Guerra del Francés y que hoy se conserva en el museo municipal. Sus muros son de sillares muy escuadrados en piedra blanca y dispuestos en hiladas uniformes. La cúpula, con ocho careneros planos, está cubierta por tejas vidriadas en bandas blanquecinas y amarillentas, alternadas, concurrentes en el centro.
Por el interior sube una escalera de tornillo de piedra picada hasta la celda de las campanas; es amplia y está insertada en un cilindro de piedra escuadrada que se encuentra a la parte de poniente; se accede por la capilla lateral bautismal; tiene 200 escalones y comunica con tres aposentos, la superior es la celda, las otras hoy se encuentran desocupadas; la segunda antiguamente acogía la maquinaria del reloj; hay una pequeña escalera a un lado que comunica con reducidas aposentos donde el novelista Prudenci Bertrana hace vivir el protagonista de su novela Josafat (1906).
La celda tiene una robusta estructura de madera muy anclada a los muros de la cual cuelgan cinco campanas, la Beneta, la mayor, del 1574, (popularmente denominada “bombo”) de unas cuatro toneladas y pico de peso, es la que toca las horas. La bóveda que cubre este aposento está sostenida, básicamente, por dos arcadas apuntadas.
Para acceder a la cúpula, desde la celda, dentro de una estructura cilíndrica adosada a la banda de levante más estrechada que el anterior, se encuentra otra escalera de tornillo igualmente de piedra hasta el interior del cupulín; por el exterior, en este punto, se encuentra otra escalera de escalones de piedra que llegan hasta los pies del ángel.
Situación: encima el ala derecha del templo haciendo ángulo al suroeste del frontis encarado a poniente.
Altura: 69'71 metros, con la figura del ángel incluida; sin contar el ángel haría 67.
Estas medidas de la altura me han sido facilitadas por el conservador de la catedral padre Gabriel Roure, obtenidas, me dijo, después del cálculo hecho por los restauradores mediante láser.
Esbeltez: 5
Campanario románico del siglo XI (se lo denomina Torre de Carlemany), de cinco pisos con ventanas geminadas y decoración lombarda sobre una base compacta; tiene una escalera de caracol de piedra que llega hasta el segundo piso; más arriba ya no hay de ningún tipo, seguramente antiguamente había una de madera.
Situación: adosado en el centro del muro norte.
Altura: 39'70 metros.
Graffitti En la sala inferior están pintados los nombres de las cinco campanas existentes y activas tras 1946. Entre otros grafitos hay uno inciso en piedra donde dice "1779 - 1782 - 1831"
Las obras de restauración de la sala de campanas han causado la práctica desaparición de los grafitos, y con ello la pérdida de importante documentación sobre los campaneros y sus toques.
En la nueva estructura de madera aparece la fecha "04-10-03", presumiblemente 4 de octubre de 2003, fecha de su instalación.
Estado original Sólo quedan dos campanas históricas, relacionadas con los toques horarios: en el centro de la sala de las campanas, la Beneta, dispuesta a casi 10 metros sobre el suelo. Es una magnífica campana gótica, de 1,90 de diámetro. Y en la linterna, en la planta superior, se encuentra la campana de los cuartos, que tiene un asa muy original, típica de campanas fijas, y un escudo de fundidor poco corriente. También se conservan las dos campanas del reloj ubicadas en una habitación con ventana abierta al templo.
CALVETE, transcribiendo fuentes de la Catedral que no cita, habla de las catorce campanas de la torre, omitiendo, porque lo desconoce, que ese conjunto ya no existe, por ser destruido en la Guerra Civil. Así cita la "Beneta", la "Capitular", la "María" o "Mare de Déu", la "Dominical", la "Narcisa", la "Quotidiana", la "Bramamorts", la "Campana dels Quarts", la "Peixetera", la "Petita" o "De l'oració", la "Campana de tocar a maitines", "la campana d'avisar els campaners" de 1340, así como las pequeñas campanas del reloj y las dos campanitas de aviso al Viático. De estas sólo quedan las campanas del reloj: las dos grandes ubicadas en la torre, es decir la "Beneta" y la "dels Quarts" así como las dos pequeñas que están en una sala con ventana abierta a la nave de la catedral.
Las campanas fueron "compradas" en repetidas ocasiones, durante las guerras que sufrió Girona: en 1697 por la invasión de los ejércitos de Luis XIV de Francia, hubo que redimirlas para salvarlas. También en 1717, con ocasión de la conquista de Girona por las tropas de Felipe IV de Aragón y V de España hubo que volver a redimir las campanas. Sin embargo, en 1936, fueron destruidas diez campanas, quedando sólo las cuatro del reloj, que aún persisten.
Otra destrucción, más sutil pero no menos consistente, fue el desplazamiento de las campanas al interior de la torre, con la excusa de la caída de la "Assumpta" (a causa de una mala conservación). Las campanas habían sido sacadas a las ventanas del nuevo campanario en mayo de 1769, lugar privilegiado, para CALZADA, desde un punto de vista estético. Sin embargo la justificación mayor debe ser buscada desde la perspectiva sonora, puesto que al introducir las campanas al centro de la torre, sin la caja de resonancia adecuada, quedaba su sonido desvirtuado y muy disminuido.
Las nuevas campanas, fundidas en 1941 (aunque la mayor o "Assumpta" debió ser refundida en 1946 por un desgraciado accidente que no tuvo afortunadamente víctimas personales) tenían las sogas para moverlas, hasta la base de la torre, donde aún figuran pintados los nombres de las campanas correspondientes, por donde bajarían las cuerdas. También se utilizaba, lo mismo que antes de la desaparición de los bronces históricos, la campana de las horas, en combinación con las otras, aunque solamente mediante toques del badajo; su cuerda llegaba hasta el centro de la estancia interior del campanario.
Estado reciente En la toma de datos efectuada en 1989 la sala estaba dividida en tres tramos, por unos arcos rebajados de hormigón, desaparecidos en la restauración actual. En el centro, y ocupando aproximadamente la misma ubicación de la estructura lígnea actual, se encontraban las tres campanas mayores de volteo, colocadas de manera descendente, la mayor más cercana a la ventana orientada a la ciudad. En una estructura paralela se encontraba la campana pequeña. Las tres menores tenían su yugo de madera, característico de BARBERÍ, de madera de pino, mientras que la mayor, construida ya sin asas, en un intento de modernización de la estructura, tenía su yugo de hierro colado.
Las cuatro campanas estaban dotadas de "braços" o palancas para el volteo, y parece que solamente las tres mayores tenían el soporte para "dur-les a seure", para asentarlas invertidas hacia arriba, a la manera tradicional catalana.
Aunque había campanero en la Catedral, las campanas habían sido dotadas de ciertos mecanismos auxiliares (mazo externo por gravedad, movido por motor, motor de tiro en una o dos campanas) para facilitar el toque más o menos automatizado.
Conservación actual La restauración de las campanas de la Catedral de Girona constituye una de las más sorprendentes actuaciones en conjuntos de catedrales de los últimos tiempos ya que, a pesar del gran esfuerzo económico realizado, el concepto está en contra de las más elementales reglas que rigen la conservación, difusión, uso y conocimiento de las campanas.
Se ha decidido que las campanas dentro suenan más, lo que contradice la opinión de varios siglos de mantener las campanas en las ventanas. Las campanas dentro suenan distinto, y para que su sonido se expanda por igual sería preciso cubrir las ventanas parcialmente para hacer dentro una caja de resonancia.
Por tanto, para que estén dentro, se ha construido una enorme estructura mixta, con elementos metálicos y grandes vigas de madera, que no cumple con las reglas del arte. La estructura sería autoportante si las campanas estuviesen fijas, pero éstas se mueven y además lo hacen, por los gustos de los instaladores, con gran desequilibrio entre boca y contrapeso, con lo que el esfuerzo lateral será mayor; del modo que está concebida la estructura el esfuerzo se transmite al campanario.
La estructura tampoco sigue dos reglas más: la dinámica y la acústica, que en caso de las campanas son complementarias. Lo normal, en una estructura, es poner los objetos más pequeños arriba, para que el esfuerzo producido por los mayores no se amplifique si éstos, las campanas grandes, están en la parte superior. Del mismo modo, por difusión acústica, las campanas agudas deben estar arriba, para difundir linealmente sus notas parciales, mientras que las notas de las campanas graves se expanden en todas direcciones.
Pero hay una cuarta regla más que no se cumple y es la necesaria conservación de los diversos elementos: es difícil acceder a las diversas campanas, no sólo porque se encuentran, sobre todo las mayores, a alturas desmesuradas, sino porque el acceso para la conservación se ve dificultado por los cables eléctricos, necesarios para una instalación mecanizada, que se han puesto sobre las vigas para que no se vean: en consecuencia los que tienen que subir a conservar las campanas los pisan, complicando su seguridad o afectando a la conservación de los conductores eléctricos, y no digamos más si tienen que poner, que tendrán que hacerlo, alguna pequeña estructura de viga a viga para hacer cualquier reparación, ajuste o cambio de piezas (como los badajos): los cables quedarán machacados.
Aún añadiríamos una quinta regla incumplida: una estructura tan potente como ésta no solamente debe servir para mantener las campanas, sino para acceder a proximidad de ellas, especialmente de la mayor, la más antigua. Hay una tímida repisa, que permite acercarse a ella, con gran peligro, pero no se puede dar la vuelta y admirar uno de los bronces más antiguos. Contemplación que tampoco puede realizarse por que la campana no ha sido restaurada, y se esconde tras una densa capa de excrementos de palomos, algunos de ellos recientes ya que las aves campan por sus anchas dentro del campanario.
A esto hay que añadir unas serias limitaciones que contradicen los propósitos de una restauración: si restaurar significa recuperar los valores originales, aquí estos brillan por su ausencia. Las campanas no tocan al estilo tradicional, no pueden ser tocadas manualmente por diversos motivos (las mayores, arriba no facilitan el toque; no hay palancas separadas para el toque manual; los electromazos y los motores se encuentran en lados diferentes lo que imposibilita colocar sogas, que desde luego no pueden instalarse en la misma rueda del motor por seguridad y por conservación de las instalaciones), y se ha modificado la sonoridad, no sólo por colocarlas al medio, que es una solución extremadamente discutible, pero aceptable, sino por ubicarlas de manera acústicamente incorrecta. Tampoco hay aquel sistema de poleas unido al gran badajo de la mayor para interpretar manualmente ciertas señales.
Tampoco se han restaurado las campanas, ni siquiera limpiado. En estos momentos algunos discuten la limpieza de campanas mediante un chorro suave y húmedo de arena; nosotros creemos que este sistema es válido en la mayor parte de las campanas, porque quita sobre todo el sarro acumulado sobre las campanas a lo largo de los siglos, especialmente en las fijas, capa de suciedad que cada vez amortigua más el sonido. Pero aunque no se hubiesen limpiado con arena, tampoco se respetaron a la hora de colocar los yugos de madera de las cuatro nuevas, y chorretones de pintura y marcas de suciedad las cubren por doquier. Y no digamos nada de la asquerosa capa de palomina que cubre la importante Beneta y que impide no sólo su contemplación y lectura sino, y sobre todo, su conservación, ya que el ácido de las defecaciones de las palomas corroe hasta el mejor bronce. Capa espesa que por otra parte amortigua y deforma el sonido original de la campana.
En consecuencia, la hermosa estructura de madera no cumple con ninguna de las reglas del arte: no es autoportante, tiene mal ubicadas las campanas, éstas no son accesibles para su conservación y menos aún para su contemplación. Las campanas están instaladas de manera que no se reproducen los toques tradicionales, se ha modificado la acústica y no pueden tocarse manualmente a la manera histórica.
Todo ello en la torre. Porque con respecto a las campanas del reloj del templo el mal es aún mayor y esperemos que no sea irreversible. La Catedral de Girona, como la mayor parte de las catedrales, tiene en su interior dos campanitas que reproducen cuartos y horas, al mismo tiempo que las del reloj, ubicadas unos cuantos metros más arriba. No hay que olvidar que estas dos campanas se salvaron en guerra precisamente por ser del reloj, y que además las dos son antiguas. La de los cuartos, anepígrafa, carece de una clara identificación, pero la mayor tiene una hermosa dedicación gótica, que la hace digna del mayor respeto (pues casi sin dudarlo es más antigua que la Beneta, la gran campana de las horas). Hay que recordar, por otro lado, y ésta es una regla mínima en las instalaciones de campanas, que el badajo debe tener el grueso de la campana y que probablemente el mazo externo por gravedad tenga un 150% del grueso de la campana, como ocurre con los dos mazos históricos existentes en los dos timbres citados. Los instaladores han decidido, sin ningún otro criterio que el personal, que la campana de los cuartos no se oye, por tanto no debe sonar, y que la de las horas se oye poco, y por tanto hay que dotarla de un potente electromazo y tocarla para los cuartos. El electromazo mide aproximadamente 10 veces el grueso de la campana y es propio para una campana de al menos 150 kilos (ésta apenas tendrá una docena). Por tanto el riesgo de rotura de la campana más antigua es inminente, y debe ser inmovilizada inmediatamente. Hay dos soluciones respecto a estas dos históricas y antiquísimas campanas: o bien que suenen tras su restauración mediante sus mazos, de los que puede tirar un mecanismo electromecánico, o bien que pasen al museo, y se coloquen dos mayores, para que suenen más dentro del templo.
La segunda solución nos parece exagerada: éstas son las campanas que han marcado, al menos en los últimos cinco siglos, la vida capitular, y deberían ser éstas las que siguieran haciéndolo. Y decimos restauradas, porque la capa de polvo, que cubre la campana mayor, convierte la epigrafía gótica y los escudos que la adornan en una masa gris y sucia.
Protección Bien: Iglesia Catedral de Santa María
Comunidad Autónoma: C. A. Cataluña
Provincia: Gerona / Girona
Municipio: Gerona / Girona
Categoría: Monumento
Código: (R. I.) - 51 - 0000551 - 00000
Registro: (R. I.) REGISTRO BIC INMUEBLES: Código definitivo
Fecha de Declaración: 03-06-1931
Fecha Boletín Declaración: 04-06-1931
Fuente: Ministerio de Cultura (2007)
Ubicación campanas
Las campanas La torre de la Catedral de Girona, tiene seis campanas, dispuestas en dos plantas. Las cuatro inferiores corresponden a las campanas de uso litúrgico, mientras que las dos superiores se utilizan para las señales horarias.
El conjunto actual está formado por sólo cuatro campanas, de buena factura, de BARBERÍ de Olot. Las tres menores fueron hechas a la vez, en 1941, mientras que en 1946 cayó a la calle la campana mayor, la Assumpta, rompiéndose en mil pedazos, lo que motivó su refundición y el traslado de todas las campanas al interior de la torre.
En una estancia intermedia, vecina a la habitación donde se encontraba el reloj mecánico, hay dos extraordinarias campanas que sonaron durante siglos el paso del tiempo dentro del templo, y que por ese uso se conservaron durante la destrucción de la guerra civil. La pequeña, que tocaba los cuartos, está en desuso y la mayor, que antes tocaba las horas, se utiliza sin criterio para tocar ahora los cuartos, con un electromazo desproporcionado y que acabará pronto con ella.
Toques tradicionales Probablemente las campanas de la Catedral de Girona sean unas de las mejores documentadas no sólo en cuanto a sus toques sino en la manera de realizarlos. Tanto Josep GRAHIT i GRAU en sus artículos como Josep CALZADA i OLIVERAS en su libro definen las técnicas y el modo de tocar las diversas campanas de la torre, en ese modo que definimos como catalán: las campanas tienen grandes yugos de madera, muy equilibrados, quizás al 80%, lo que hace oscilarlas con cierta lentitud, y tienen al menos un braç o palanca, generalmente de madera, del que tira una soga o dos, según el tamaño de la campana, y que cuenta en el muro con un tope de hierro de manera que el volteo queda impedido, pero que al mismo tiempo sirve para detener la campana, dejarla invertida o assentada.
El volteo total quedaba prohibido no tanto por este tope, sino por otro mental, mucho más cultural. Dice GRAHIT i GRAU "Voltar". Significa dar la vuelta, lo que no ha efectuado nunca - felizmente - ninguna de las campanas que han existido en Gerona
Los toques se basan, sobre todo, en la acción de levantar las campanas, que de algún modo es la preparación y de dejarlas invertidas hacia arriba. "Fer tocs" es mover una o más campanas, sobre todo las mayores, a menudo de manera coordinada y alternada, pero comenzando y terminando desde esa posición inversa. La serie de toques acababa con un "deixar anar les campanes", más o menos dejarlas ir, dejar que parasen a su aire. Felizmente, y creemos que de manera casual, se han dejado tanto los mechinales donde se alojaban los cojinetes de las campanas como aquellos hierros en la pared que sirven de límite a los "braços" y que contribuían a formar aquel icono festivo ciudadano, con todas las campanas de la Catedral, pequeñas y grandes, invertidas, señalando con su posición inusual ese tiempo especial de la fiesta.
Por el contrario "remenar les campanes" significa moverlas, oscilarlas, lo que solía formar parte de algunos toques.
A veces también repicaban las campanas, con una palabra muy catalana: mucho más que hacer "un repic" se habla de un "tritlleig", no demasiado fácil de ejecutar ya que las campanas se encontraban en los ventanales, a gran altura.
Sin duda esta posición elevada correspondía no tanto a facilitar la vida a los campaneros, ni mucho menos, sino a difundir mejor los sones de las campanas.
Como es sabido, las campanas agudas expanden, por decirlo de alguna manera, sus distintos armónicos en línea recta, mientras que las graves lo hacen en todas direcciones. Esto justifica, entre otros motivos, la elevada posición de las pequeñas.
Cabe decir que en Girona hay dos aparentes excepciones: las campanas del reloj se encuentran en la parte alta de la torre, pero de nuevo se repite lo que hemos apuntado: la mayor más baja y la más aguda arriba. Esta posición elevada corresponde a aquello que ya hemos señalado en otro lado, es decir a la separación física y metafórica de dos campanas que corresponden a otro modo de organizar la comunidad: son campanas de reloj, a menudo municipales, y por tanto separadas de las otras. Otra justificación de su elevada posición constituye su forma de tocar, por lo general a martillo externo, que cae por gravedad: esta manera de tocar es menos potente, y por tanto justifica una mayor altura para difundir los sonidos. Que estas campanas pertenecen a otro universo simbólico es la causa de su conservación en la guerra civil: solamente se salvaron las cuatro campanas del reloj (las dos grandes de la torre, las dos pequeñas del templo) mientras que las otras fueron desmontadas, probablemente “para hacer cañones”, con la expresión del momento, aunque el significado iba mucho más allá.
La Beneta o Bombo, la campana de las horas, constituye una excepción en muchos sentidos, ya que no es usual el empleo de una campana del reloj con los toques diarios del campanario, y más aún en una torre con tantas campanas; lo cierto es que participaba con toques más o menos rápidos, en ciertas señales diarias (alguno de los toques de oración), festivas o de difuntos.
Toques actuales Los toques actuales se limitan a diversas combinaciones de oscilaciones incompletas, sin llegar a superar los 90º, y a ciertos repiques de las campanas.
La limitación se extiende a la campana mayor, ya que solamente se utiliza el mazo externo, que debería limitarse a los toques horarios, para todas las señales, impidiendo toques rápidos, que solamente se conseguirían mediante el badajo, tirado de manera manual o con los mecanismos ubicados en catedrales como Murcia o Sevilla, en los que motores tiran del badajo interior, sin impedir el toque manual mediante una soga instalada al final del recorrido del citado mecanismo.
Visitas Se organizan de manera regular visitas a la torre, limitándose únicamente a ascender hasta la sala de campanas, sin posibilidad de ver las estancias intermedias, de gran interés pero sin restaurar, y tampoco de acceder a la campana de las horas y menos aún a la terraza superior, escasamente protegida. Uno de los resultados de estas visitas, guiadas, es la rotura de las redes contra palomos, a la altura de los ojos, para realizar fotografías sin el estorbo de la red ante el objetivo.
La imposibilidad de los toques manuales, así como la instalación de un sistema automático para desconectar, al menos teóricamente, las campanas cuando acceden visitantes a la sala, impiden contemplar los toques incluso los automáticos desde la misma estancia.
Autors de la fitxa de la torre
  • ESPAÑA i LAVEDA, Vicent; GONZALO ÁLVARO; Juan Ignacio (15-07-1989)
  • ÁLVARO MUÑOZ, Mari Carmen; LLOP i BAYO, Francesc (11-06-2004)
  • DALMAU i ARGEMIR, Delfí [Campanars Parroquials de Torre de Catalunya] (10-10-2004)
  • DALMAU i ARGEMIR, Delfí [Campanars Parroquials de Torre de Catalunya] (14-05-2009)
  • DALMAU i ARGEMIR, Delfí [Campanars Parroquials de Torre de Catalunya] (27-03-2013)
  • Autores ficha LLOP i BAYO, Francesc
    Actualización 12-02-2016
    Cuadrante solar
    La muestra del reloj está pintada por encima del cuadrante solar, lo que tiene también un significado simbólico: en vez de conservar ambos sistemas de medir el tiempo, la nueva manera, mecánica, ha suplantado la antigua, solar. En esa misma línea, el reloj mecánico antiguo ha sido sustituido por un ordenador.

     

    Rueda de campanas
    La rueda de campanas, posiblemente gótica, fue arrancada y destrozada en la guerra civil. Se conserva la propia rueda de madera, en dependencias de la Catedral, así como la manivela que serviría para tocarla a distancia e incluso un badajo y pequeños restos de una campana, que apenas ofrecen información, aunque el badajo parece también medieval. Sería interesante su restauración y la reposición de un conjunto de campanas para los usos litúrgicos del templo.
    112 fotos del campanario
    Fichas de todas las campanas

    Campanas actuales

    LocalizaciónCampanaFundidorAñoDiámetroPeso
    linternaLa Campana dels Quarts (A)SERVA171280296
    Sala de campanasLa Quotidiana (1)BARBERÍ (RIUDELLOTS DE LA SELVA)194184343
    Sala de campanasLa Dominical (2)BARBERÍ (RIUDELLOTS DE LA SELVA)1941105670
    Sala de campanasLa Capitular (3)BARBERÍ (RIUDELLOTS DE LA SELVA)1941118951
    Sala de campanasL'Assumpta (4)BARBERÍ (RIUDELLOTS DE LA SELVA)19461401589
    Sala de campanasLa Beneta; el Bombo (B)SEVER, ANTONI15741903971
    sala de la catedralCampana dels quarts (a)173
    sala de la catedralCampana de les hores (b)MARRO, BARTOMEU1500ca3016

    Relojes

    Reloj mecánico (1)
    Remontaje Manual
    Funcionamiento Parado
    Existencia Existente
    Descripción En 1994 escribíamos que la Catedral de Girona había sabido conservar y poner en énfasis el último de los relojes mecánicos históricos: instalado por Antonio Safoy en 1784, según figura en su péndulo la inscripción: "PAFOY / 17 ME 83 / FECIT". Escribíamos que lo más destacado de este reloj consistía en que había sido instalado en el museo de la Catedral, donde estaba en funcionamiento gracias a la cuerda que le daba el vigilante de la citada exposición. También decíamos que había sido sustituido, en cuanto a su papel de marcador de las horas urbanas, por un mecanismo, de remontaje eléctrico, instalado por PATENTES ELORDI - Electromecánica - Pamplona - Navarra.
    Parece ser que, incluso, en 2001, tocaba las horas al estilo italiano, lo que parece sorprendente en estas tierras (es decir tocando la hora completa antes de cada cuarto, por ejemplo ocho de la mayor y dos de la de los cuartos a las 08:30 horas), incluso más cuando en Catalunya se mide el tiempo pensando que la hora termina en el momento de sonar y no comienza como es usual en otros lugares.
    En estos momentos no estamos en condiciones de confirmar el funcionamiento del reloj en el museo, cosa que no pudimos verificar en la toma de datos de 2004.
    Sin embargo podemos decir que el reloj de ELORDI ha desaparecido y que la esfera actual y los toques de las campanas se realizan mediante un ordenador BTE6 de BODET instalado por RIFER de Girona.
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  • Inventario de las campanas de las Catedrales de España
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    Última modificación: 22-10-2017