


| | Fecha de construcción
| XIV - XV |
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| Descripción | Tiene forma de octógono con un diámetro de 12,65 metros y una altura de 50,98 para sus cuatro plantas. La coronación o parte superior, de 9,62 metros de altura, reduce el diámetro a 9,45 metros, por lo que la altura total supera los 60 metros.
En el siglo XVII, después de la ocupación militar, el cabildo compró el campanario a los militares por 3.000 monedas de oro, para poder utilizar las campanas tanto para avisar los servicios religiosos como para los casos de alarma.
La planificación inicial del templo contaba con un campanario exterior a las naves, aunque con acceso desde la nave de poniente del claustro. La construcción se inició a mitad del siglo XIV y tras largos períodos de interrupción se acabó en 1420. Se gran tamaño se equilibra por medio del claustro, creándose una conjunción armónica entre el cimborrio y el campanario.
La gran altura de la torre aumenta, aún más, por su ubicación privilegiada sobre la ciudad, encima de la colina de la Seu Vella.
Según queda descrito en el pie del mismo campanarioEn un ángulo del claustro se añadió, entre los s. XIV y XV, el imponente campanario, estructurado sobre un cuerpo inferior de base cuadrada, que da paso a una sección ochavada. Como coronamiento de la suntuosa torre, se dispuso un segundo nivel más pequeño, también ochavado, y con ventanas abiertas enmarcadas por gabletes, donde están situadas las campanas.
En la planta superior, bajo el mirador, están las dos campanas históricas: Mònica, la campana de los cuartos, y la majestuosa Silvestra, la campana de las horas. La primera lleva la fecha de 1485 y su autor fue el maestro Nicolau BARROT, mientras que la segunda fue fundida por Joan ADAM en 1418 y es una de las campanas más grandes de Catalunya. Las dos señalan muy posiblemente los toques horarios de la ciudad de Lleida desde el siglo XV, hace más de quinientos años.
Altitud: 170 metros.
Iglesia románico-gótica (1203-1364) consagrada el 1278. Tiene planta basilical con tres naves de cuatro tramos, uno de ellos es el transepto, separadas por tres robustos pilares con semi-columnas adosadas que sostienen arcos apuntados, los torales y los carpaneles; están cubiertas por bóvedas ojivales sobre cuatro arcos torales; el transepto sobresale con dos amplios tramos a cada brazo. Un alto cimborrio octogonal sobre trompas se levanta en el crucero con amplias ventanas, una a cada cara; incluye una cúpula de crucería con una torreta adjunta al noroeste donde se ubica una estrecha escalera para acceder desde la cubierta de las naves a la del cimborrio. Están encabezadas por cuatro ábsides prolongados por unos largos tramos, dos de románicos semicirculares, el mayor y el lateral izquierdo, con bóvedas tardías de crucería, y dos de góticos poligonales a la banda derecha.
Situado ante el frontis un gran claustro gótico hace de atrio ante los tres portales también góticos de poniente. La majestuosa entrada gótica abierta en el centro del costado oeste del claustro es la llamada Puerta de los Apóstoles. Otras puertas más, románicas, abiertas a los muros laterales con arquivoltas y riqueza decorativa a capiteles e impostas se encuentran en los extremos del transepto, otra muy pequeña en el muro norte y una magnífica (puerta de los Ahijados) en el muro de mediodía.
Dimensiones: nave central, longitud, hasta el fondo del ábside: 60'20 metros; anchura 11'08, y 19'40 de altura; transepto: 52'40 x 10'75 x 19'52; la anchura total de las tres naves llega a los 28'48 metros e incluidas las capillas laterales, a 35'57. Las naves laterales tienen 30'23 metros de longitud (hasta el transepto) y 7'60 de anchura. La cúpula por el interior llega a los 30'30 metros. El claustro mide, por el interior también, 47'80 x 46'00 x 46'00 x 45'10.
Arquitectos: Pere de Coma (1203), Pere Pennafreita o Pere de Prenafeta (muerto en 1286). En cuanto al campanario: Jaume Cascalls (1364), Seguer (1392), Solivella (1410), Carles Galtés (1414), Carlí (1416), Safont y Gomar.
Guarda sarcófagos góticos y pinturas murales del gótico lineal: "El Calvario"; y restos de las esculturas que adornaban el acceso, hoy guardadas y expuestas en la entrada-museo del recinto.
Campanario gótico exento de la segunda mitad del siglo XIV y acabado el 1431. Tiene planta octogonal con un diámetro en la base de 12'65 metros, el perímetro tiene 39'74; el diámetro de la torrecilla es de 9'45. Está situado sobre una base de talud irregular; encima se levantan cuatro pisos y una torrecilla sobre un balcón con pináculos; los carices están resaltados por contrafuertes de sección rectangular a lo largo de todo el cuerpo. A cada piso y a cada lado se abren ventanas apuntadas, estrechadas, menos en el cuarto piso donde son anchas y triforadas con el arco calado; igualmente la torrecilla presenta ventanas apuntadas a cada cara con un pequeño gablete por coronamiento en cada una que conforman la barandilla de la azotea superior; una de hierro, moderna, por el interior, hace la azotea más segura.
Interiormente tiene una escalera de caracol de 234 escalones en piedra picada; tiene la puerta de ingreso en el interior del claustro; sube adosada a la cara norte hasta la celda. Deja un amplio espacio al resto ocupado por aposentos; otra escalera también de caracol más estrecha sirve para subir a la torrecilla. Cada aposento está cubierto con una bóveda de nervios; en la del segundo piso hay la maquinaria del reloj, en la del tercero unas campanas sostenidas por una robusta estructura de hierro; en el cuarto figuran las campanas Silvestra (con 600 años de antigüedad y unos 5.000 kilos de peso) y Mònica. Sus muros, como los de toda la Seu Vella, tienen robustos aparejos de sillares medianos muy escuadrados en piedra de un tono entre grisáceo y tostado.
Dos campanas son del gótico (s. XV), la Silvestra (horaria) y Mònica (por los cuartos); cinco más son de mediados del siglo XX, para las funciones litúrgicas: Bàrbara, Puríssima, Crist, Marieta i Meuca; de ésta dicen que tiene una aleación de plata y tiene un sonido particularmente bonito.
Situación: adosado al ángulo suroeste del claustro; sólo tienen en común uno solo de los lados inferiores.
Altura: 60'60 metros; corresponden al cuerpo principal 50'98 y a la torrecilla 9'62.
Esbeltez: 4,8
He sacado estas medidas del libro del arquitecto Joan Bergós La catedral vieja de Lleida, Edit. Barcino, 1928. Me ha sido del todo imposible calcularlas yo mismo (la explanada delantera estaba ocupada por materiales de las obras que se encontraban en curso cuando intenté de hacer la medida). A pesar de que lo intenté con objeto de ver, con una cierta aproximación, al menos, si mi cálculo confirmaba la medida de la altura o bien se acercaba a los 70 metros que da la Gran Geografía Comarcal de la GEC. Puedo asegurar que el resultado de mi medida ha sido bastante cercano a los 60 metros, por lo cual me inclino a considerar del todo fiable el cálculo hecho por el arquitecto Bergós. |
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| Protección | Bien: Catedral vieja de Nuestra Señora de la Asunción (declaración Entorno: 30-05-1995)
Comunidad Autónoma: C. A. Cataluña
Provincia: Lérida / Lleida
Municipio: Lérida / Lleida
Categoría: Monumento
Código: (R. I.) - 51 - 0000156 - 00000
Registro: (R. I.) REGISTRO BIC INMUEBLES: Código definitivo
Fecha de Declaración: 12-06-1918
Fecha Boletín Declaración: 17-06-1918
Bien Cultural de Interés Nacional 144-MH-ZA |
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| Graffitti | Tanto el Campanar de la Seu Vella, en las diversas salas y en la escalera, como el claustro y toda la Catedral están inundados de grafitos, que han estudiado investigadores más autorizados que nosotros.
Entre aquellas inscripciones de interés para nuestro propósito hay una posible firma del maestro de obras del campanario, en el principio de la escalera, así como diversas firmas de campaneros en la sala de campanas y un directo "DAR PROPINA AL CAMPANERO" en la misma sala.
En la sala de las campanas del reloj pone, entre otras, "J. VIDAL / CAMPANERO" |
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| Estado original | El campanario contaba con dos campanas para el reloj ubicadas en la planta superior, probablemente las campanas actuales, instaladas de manera fija y a gran altura, para una mejor difusión de su sonido, producido por la caída de sendos mazos externos, actualmente desaparecidos. Las campanas colgaban de sus correspondientes vigas de madera, también inexistentes, aunque no es nada improbable que la campana mayor contase con un gran badajo interno, movido por cuerdas, para tocarla en el caso de acontecimientos realmente extraordinarios. Esta sala cuenta con ocho ventanas, debido a que la escalera para acceder a la terraza pasa por medio del contrafuerte.
En la sala de campanas había un número indeterminado, entre once y catorce. La confusión se debe, sobre todo, porque algunas de las campanas podían tener diversos nombres, según el toque o la dedicación. Estas campanas estaban dispuestas en las siete ventanas, ya que la escalera ocupa la restante. Las campanas estaban ubicadas según su tamaño: una sola por ventanal en el caso de las campanas mayores y dos o tres en el caso de las campanas pequeñas. Todas se tocaban a la manera catalana, lo que quiere decir que se hacían oscilar, pero que también se llevaban "a seure", asentándolas y dejándolas paradas entre toque y toque con el bronce hacia arriba.
Todas estas campanas desaparecieron en 1936, dejando solamente las del reloj.
Se hizo un nuevo conjunto, de discreta calidad, por unos fundidores ambulantes, los MENEZO, entre 1945 y 1946. |
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| Estado anterior | En 1989 las campanas ya habían sido motorizadas por GUIXÀ de Monistrol de Montserrat, con una intervención durísima, que supuso de hecho el final de todas las tradiciones leridenses. Las instalaciones ya estaban oxidadas y llenas de suciedad de los palomos.
En primer lugar se bajaron las campanas del reloj de sus vigas de madera fijas, y se instalaron, en la misma sala, colgando de vigas metálicas. La instalación es muy arcaica, ya que no utiliza soldadura sino remaches para unir las diversas piezas de hierro.
La extraordinaria campana de los cuartos, desafinada para los gustos de la empresa instaladora, no fue afortunadamente mecanizada para oscilar al modo alemán, o sea mediante oscilaciones regulares que no alcanzan más de 70 u 80º de elevación, con el badajo que golpea por inercia en la parte alta y no en la parte baja de la campana. No obstante fue puesta a baja altura, por lo que su sonido estaba aún más afectado, después de sustituir la viga de madera, la mejor solución acústica para las campanas. La única cosa buena de esta baja posición es la posibilidad de estudiar a fondo una campana tan extraordinaria.
La gran campana de las horas fue instalada en una imponente estructura metálica que ocupa toda la sala y que permite que oscile a la manera alemana, lo que supone, debido a la ausencia de contrapeso, que el impacto horizontal producido por la campana multiplique por 2 o por 3 su peso. Se debe recordar que las campanas dispuestas a la manera catalana hacen un esfuerzo lateral menor del 0,1 del peso del bronce en cada eje. Pero también debe recordarse que una campana de reloj no se movía nunca, y que a menudo, con las excepciones de Girona y de Reus, no participaba en los toques ordinarios ni extraordinarios.
De manera similar, las cinco pequeñas campanas de la sala de campanas se dispusieron en dos estructuras metálicas, que tienen dos y tres campanas cada una y que reposan sobre dos enormes vigas de hierro empotradas en la fábrica del campanario. También éstas estaban dispuestas a la manera de tocar alemana, e incluso no todas tenían electromazo externo, sin haber ninguna posibilidad de moverlas, incluso de ese modo, de forma manual.
Todo el conjunto estaba coordinado por un costoso, complicado y exacto reloj electromecánico de precisión, con una serie de mecanismos para poner en marcha las llamadas "sonerías".
El gran volumen ocupado por las estructuras, así como la baja disposición de las campanas, exclusivamente por motivos dinámicos y no acústicos, impide prácticamente la visita de las salas, con el peligro añadido del movimiento de campanas o de electromazos.
Las campanas, dispuestas así, no pueden ser tocadas manualmente ni ejecutan ninguno de los toques tradicionales del Campanar de la Seu Vella de Lleida.
En 2002 los viejos motores electromecánicos ya no funcionaban bien, y se tenía que subir hasta ellos para iniciar los toques debido al desgaste producido por el uso. |
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| Estado actual | En 2004 pocas cosas han cambiado. Los antiguos motores electromecánicos han sido sustituidos por otros de control electrónico, y se han dotado a las cinco campanas litúrgicas de sendos electromazos, repintándose las instalaciones.
No obstante, tanto en el momento de arrancar como de parar las campanas, el toque no es regular, quizás debido a defectos de la instalación o puede que por las limitaciones de la regulación de los motores, de manera que los badajos no suenan por igual en los dos lados de la campana sino que empiezan y acaban por uno solo, produciendo ritmos irregulares.
Se ha instalado igualmente un ordenador nuevo, ubicado en la primera sala del campanario, que permite programar diversos toques de manera automática.
Por otra parte se ha publicado, con gran difusión, que ahora los toques son interpretados por la Confraria de Campaners de Catalunya, una asociación cultural dedicada a la difusión de las actividades de los campaneros tradicionales, y ubicada en el pueblecito de Os de Balaguer, próximo a Lleida y que forma parte de su diócesis. Esa información no es del todo exacta, ya que los miembros de la Confraria se limitan a proponer el calendario anual de toques automáticos, que introduce en el ordenador la empresa CARVAJAL y CORREDERA de Alcoletge, encargados de la conservación del conjunto.
En la segunda visita de 2004 para completar la información recogida, se verificó que la campana de los cuartos o Mónica, posiblemente la más interesante de todo el conjunto, estaba rajada, aunque seguía tocando los cuartos, por lo que se propuso que aquel toque fuese interpretado, hasta la restauración del timbre gótico, por la campana "Meuca". La Generalitat de Catalunya, competente en la conservación de la Seu Vella, accedió a nuestra propuesta por lo que los cuartos suenan ahora con la campana más pequeña de las litúrgicas.
En la visita del 2013, durante la finalización de los trabajos de restauración exterior del Campanar, documentamos que continúan aún una serie de mecanismos (antenas y otros elementos radioeléctricos) presumiblemente de la Policía Municipal, ubicados tanto en la sala de las campanas del reloj como en la parte superior, sin respetar ni el monumento ni la propia conservación de los mecanismos (por ejemplo, ordenadores cubiertoss con bolsas de plástico) : se trata de instalaciones indignas de la conservación del patrimonio, y contrarias a la ley en aquello relacionado con el respeto de los monumentos, también por las instituciones públicas.
Hay que señalar que la presunta restauración del Campanario no incluye en el proyecto la parte que determina su existencia, como es la existencia de un conjunto de campanas, la reposición de su sonoridad y de los toques originales, e incluso el acceso público a las salas de campanas, ahora imposibilitado por unas obsoletas estructuras metálicas. |
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| Acústica, afinación de les campanas | No es improbable que las ventanas de las dos salas estuviesen parcialmente cubiertas por puertas de madera, para producir una mejor reverberación y difusión de los toques, a causa del grueso de los muros y de la gran altura de la torre.
La ubicación de las campanas a una menor altura de la histórica, así como el hecho de que cuelguen de vigas de hierro, afecta muy especialmente a su sonoridad, a su timbre (agudizándolo y por tanto haciéndolo más metálico) y a la difusión de su sonido, especialmente en las campanas pequeñas y en la de los cuartos.
Las campanas tradicionales estaban ubicadas en las ventanas de la sala de campanas, aunque por el grueso de los muros no sobresalían hasta la calle. Aquella ubicación daba una sonoridad especial, ahora perdida. |
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| Palomas y otras plagas | En la visita de 1989 las palomas ensuciaban tanto la sala de campanas como la de las campanas del reloj. Con las rejas metálicas repuestas o reparadas de todos los ventanales, ni en 2001 ni en 2004 hay ninguna afección de estas aves.
En 2013, al final de los trabajos de restauración exterior del Campanar, las aves han vuelto a entrar en ambas salas de campanas, aprovechando diversas roturas de las rejas exteriores, que no han sido sustituidas ni reparadas. |
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| Campanas | La Seu Vella cuenta con dos conjuntos de campanas de muy diverso interés. Las dos campanas del reloj tienen una compleja epigrafía en minúscula gótica con diversas contracciones, así como una extraordinaria decoración, especialmente la campana de los cuartos, mucho más pequeña, fundida por Nicolau BARROT en 1486 y actualmente rajada. Es esta sin duda una de las campanas más interesantes del conjunto de las Catedrales, si no es la primera en interés. Contiene diversas imágenes religiosas, entre las que sorprende la decoración de los puntos del texto con representaciones religiosas diversas, así como una cara del sol o una persecución de un conejo por parte de otro animal que parece un perro.
La de las horas, de Joan ADAM, fundida en 1418, mucho más sobria, tiene aparte de las imágenes usuales en estas campanas (Ecce Homo, Virgen con Niño, San Miguel) una excepcional de San Silvestre papa, así como una sorprendente colección de letras "s" dispersas por el pie de la campana, en medio de una guirnalda vegetal, sin significado aparente.
Las otras cinco campanas tienen pocos méritos, acústicos y estéticos, con quizás el único interés de haber sido fundidas por los mismos fundidores en un par de años. Solamente la menor ostenta una imagen de la Inmaculada, mientras que las cinco llevan una cruz como única decoración, a diferencia de las dos campanas góticas que no la ostentan, como es usual en aquellas anteriores a 1500. |
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| Toques tradicionales de campanas | Las campanas del reloj servían solamente para tocar los cuartos y las horas.
Las campanas litúrgicas tocaban repicadas, osciladas y dejándolas asentadas, hacia arriba, como era habitual en las catedrales catalanas. Esto se realizaba con largas cuerdas así como con topes que impedían que el brazo o palanca, que a menudo era de madera y al que estaba atada la cuerda, pudiera girar. |
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| Toques actuales de campanas | En un primer momento de la mecanización los toques se limitaban a la oscilación, a la alemana, de las cinco campanas litúrgicas y de la de las horas, y al repique de dos o tres campanas para los toques de muerto, aparte del toque de las horas mediante la "Silvestra" y de los cuartos con la "Mònica", que solamente era utilizada para tal servicio sonoro.
Actualmente también pueden tocar repiques, mediante los correspondientes electromazos, las cinco campanas litúrgicas, aunque toques recientes, como el de la misa conventual de la Catedral Nova o el Ángelus de medio día o del atardecer no están ahora programados.
La actual instalación impide toda clase de toques manuales. Por eso, cuando se anuncian toques de las campanas por parte de la "Confraria dels Campaners de Catalunya" realmente se quiere decir que la citada asociación cultural ha indicado los horarios de programación de los toques automáticos. |
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| Toques propuestos de campanas | Los toques propuestos van en relación con la restauración, por fases, del conjunto.
Las campanas del reloj solamente se utilizarán para tocar el paso del tiempo, permaneciendo ambas fijas y tocando cuartos y horas a lo largo del día, durante la jornada y la noche, sin repetición ni interrupción.
Las campanas litúrgicas, renovadas o restauradas, podrán repicar, oscilar o incluso quedarse sentadas hacia arriba. Los mecanismos y las instalaciones, si no pudiesen interpretar todas las variantes de los toques tradicionales, no impedirán al menos los posibles toques manuales.
Los toques de las campanas serán interpretados, sin ninguna excepción, por las llamadas campanas litúrgicas y no por las del reloj. Debe recordarse que estas campanas son la voz tanto de la ciudad como los anuncios de la Catedral Nova. Habrá al menos:
Un toque de Ángelus consistente en tres veces tres toques de la campana "Bàrbara", a las ocho de la mañana y de la noche y a las doce del mediodía. El toque se hará después de sonar la hora correspondiente. Después del Ángelus de mediodía se oscilarán (sin llegar a sentarlas) las dos campanas del oficio correspondiente, excepto los sábados y la víspera de las fiestas en las que se moverán las campanas correspondientes a la fiesta anunciada.
Tres toques de los oficios diarios o misa conventual, consistentes, los días laborables, en oscilar hasta llegar a sentar (siempre que fuese técnicamente posible, que lo es), en el primer toque veinte minutos antes de la hora la campana segunda de las pequeñas o "Marieta"; en el segundo, diez minutos antes de la hora con la campana tercera o "Crist". El tercer toque, tres minutos antes de la hora, consistirá en dejar caer las dos campanas hasta que paren, sin frenarlas. En caso de que no fuera posible dejar las campanas sentadas (esto es, hacia arriba, paradas), en el primero y segundo toque se frenarán las campanas correspondientes, mientras que en el tercero se oscilarán dejándolas parar por ellas solas.
Para los domingos los toques se harán del mismo modo, pero con las campanas "Crist" y "Puríssima".
Para las fiestas los dos primeros toques se harán como los domingos, pero en el tercero, cuando se dejen caer las campanas, se moverán también las pequeñas "Meuca" y "Marieta".
Para las solemnidades el primer toque comenzará media hora antes, dejando sentar la "Bàrbara". Diez minutos más tarde se levantarán hasta sentar el "Crist" y la "Puríssima". Diez minutos más tardes se harán "tocs" de estas campanas, es decir se harán dos oscilaciones y se tocarán dos golpes de cada una, dejándolas asentadas, durante cinco minutos. A los cinco minutos antes de la hora del oficio se dejarán caer las tres campanas sentadas, oscilándolas junto con las otras menores durante cinco minutos y tratando de que paren todas al mismo tiempo.
El toque de Consagración de las Solemnidades consistirá en la oscilación de la campana "Bàrbara".
El toque de mediodía de las Solemnidades (y sus vísperas) comenzará asentando las cinco campanas, oscilándolas durante cinco minutos. Un cuarto de hora más tarde se harán "tocs" con pasadas de las cinco campanas, diez de menor a mayor y después de un silencio diez de mayor a menor. Tras otro silencio se moverán las campanas oscilándolas pero dejándolas sentadas. Cinco minutos más tarde se dejarán caer, tratando que paren de mayor a menor. Esta serie de "tocs" podría marcar el momento en que las procesiones pasen a la vista del Campanar. Entendemos por Solemnidades aquellas tres o cuatro fiestas del ciclo anual de mayor importancia: Pascua, San Anastasio, la Virgen, Navidad...
Proponemos tres toques de difuntos. Para un hombre muerto, sin dejar de oscilar la campana "Crist" se dan golpes alternados lentos de la pequeña y de las dos mayores. Para una mujer muerta la campana que oscile será la "Marieta". Para los difuntos comunitarios, de mayor trascendencia social, se moverán las dos pequeñas y los badajazos lentos serán de las tres mayores.
A las nueve de la noche en invierno y a las diez en verano oscilará un rato la campana "Crist" recordando el antiguo "seny del lladre" o campana de la queda.
Dada la importancia de la Semana Santa en Lleida, se debe dotar el campanario de unas grandes matracas, para anunciar los oficios del Triduo Santo así como para acompañar las diversas procesiones de estas fechas.
Naturalmente, la serie propuesta de toques viene determinada por el número de campanas, por su instalación y por los mecanismos de toque, que deben adaptarse a la manera catalana de tocar las campanas. |
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| Visitas a campanarios | Dentro de la visita a la Seu Vella se puede acceder normalmente al Campanar (solamente cerrado durante las obras de conservación) pasando frente a las diversas salas, que se vislumbran a través de la reja, incluida la sala de campanas, pasando por un corredor metálico junto a las del reloj, y llegando a la terraza superior, único acceso exterior del campanario. |
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| Actuaciones | La intervención más dura fue la mecanización de las campanas por GUIXÀ de Monistrol de Montserrat, en los primeros años 70, que ha sido completada por la renovación del conjunto electromecánico y de las instalaciones eléctricas entre 2002 y 2004, realizada por CARVAJAL y CORREDERA de Alcoletge. En esta última se ha cambiado o ampliado todos los electromazos, y el de la campana de los cuartos se ha ubicado en el lado contrario y en posición diferente (antes estaba a las 03 y tocaba por fuera, y ahora está a las 09 y percute por dentro).
Esta última actuación ha consistido también en la instalación de un ordenador BODET, por lo que el monumental reloj mecánico ha quedado sin efecto. |
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| Actuaciones urgentes | La actuación más urgente consistía en parar el toque de la campana de los cuartos o "Mònica", debido a su grieta, cosa que ya ha sido hecha en el verano de 2004. Se debe limitar igualmente el toque de la campana "Silvestra" o de las horas, sin volver a oscilarla nunca más, por extraordinario que sea el motivo. Su posición fija y su toque exclusivo, es una de las causas principales de su conservación durante casi seis siglos, mientras que la rotura de la campana de los cuartos, algo más moderna (cinco siglos y medio) se debe probablemente al empleo de electromazos desproporcionados en épocas recientes.
Por otra parte el reloj mecánico es una maquinaria extraordinaria, que debería continuar en funcionamiento e incluso encargarse del toque de las campanas correspondientes, aunque fuese mediante electromazos, y de la esfera. Debería estar coordinado con el ordenador encargado de los toques de las otras campanas. |
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| Propuestas | Vamos a proponer dos alternativas diferentes para recuperar la dignidad ahora perdida de los toques tradicionales de la Seu Vella de Lleida. La primera es una alternativa más humilde que la segunda, aprovechando las campanas existentes, mientras que la segunda propone la renovación de las campanas litúrgicas.
En cualquier caso las dos campanas del reloj suponen un problema aparte, en cualquiera de las opciones. Dicho de otra manera, solamente habría una alternativa para estas campanas tan históricas, de acuerdo con su uso multisecular. Es preciso en primer lugar restaurar la campana de los cuartos, ahora rajada, llevándola a soldar a una empresa especializada, sea alemana o francesa. La campana debe limpiarse después, con una fina intervención, de manera que recupere, al menos por un tiempo, el color original del bronce y permita estudiarla a fondo, liberándola al mismo tiempo de la suciedad acumulada.
La campana mayor, en teoría, no necesita esta limpieza, excepto en algún lugar puntual donde ha recibido pintura plástica para proteger los herrajes.
Las dos campanas deben recuperar la alta posición que necesitan, para expandir su sonido histórico, o sea que deben colgar de vigas de madera, ubicadas en la parte alta de la sala de campanas del reloj, con lo cual esta sala puede ser también visitable, incluso en el momento de los toques. Esto supone una contradicción aparente, porque si señalamos que las campanas son muy interesantes, y por tanto dignas de ser contempladas, y por otra parte proponemos alejarlas, para que puedan ser escuchadas, debe resolverse el dilema, siempre en favor de la sonoridad. Probablemente la solución radica en montar la campana de los cuartos y la de las horas en unas vigas de madera en la posición más alta posible de la sala, con una estructura de acceso que permita llegar hasta la campana de los cuartos (la más interesante) y al mecanismo del toque automático de la campana horaria, de manera que sea posible tanto la contemplación de la primera como la conservación de la segunda. Deberá dotarse también la campana de las horas con un badajo interno, atado con cuerdas u otro sistema, que pueda ser tocado en casos extraordinarios.
Respecto a las cinco campanas litúrgicas la alternativa de su restauración debe partir, como siempre, de las limitaciones presupuestarias.
Una solución, aparentemente discutible, sería aprovechar las cinco campanas actuales, hechas por unos fundidores ambulantes de calidad limitada, en una primera fase, ampliando su número hasta once o doce en fases posteriores. Parecería más coherente comenzar de nuevo y utilizar este conjunto de cinco campanas en buen uso para otro lugar. Incluso en algún momento hemos propuesto la ubicación de estas campanas en la Catedral Nova, pero esta propuesta debe ser desechada inmediatamente, ya que las campanas de la Se Vella son también las campanas de la Catedral Nova y por ende las campanas de la ciudad. Comentemos pues la propuesta de conservar los bronces existentes.
La utilización de las cinco campanas actuales tiene algunas ventajas. Su restauración, es decir la reposición de los yugos de madera y la mecanización alternativa, que no impida el toque manual y que lo reproduzca, es una propuesta muy efectiva, ya que desde que se toma la determinación de hacer el trabajo hasta su finalización pueden pasar de cuatro a ocho semanas. Por otra parte, su sonido es, por decirlo de algún modo, peculiar así como su factura, por lo que podrían pasar sin problemas como campanas antiguas, y por tanto con cierto encanto a causa de ese sonido que podemos definir como diferente. Esta actuación sería, como hemos dicho, muy rápida, y con un efecto impactante casi inmediato. La desaparición de la estructura metálica interna (tan alejada de nuestras tradiciones), la ubicación de las cinco campanas en su lugar (en principio una en cada ventana, pero en posición elevada, para permitir la ampliación posterior con más campanas), abriría la sala de campanas al público que incluso podría estar en el momento de los toques, automáticos o manuales, ya que la altura a la que estarían dispuestas las campanas alejaría todo peligro.
Una condición inexcusable sería que las nuevas campanas, en el caso de ampliar el conjunto, deberían tener la peculiar estructura musical de estas campanas, cosa no demasiado difícil, porque los mismos fundidores dejaron ejemplos de campanas mayores o menores en otras catedrales y campanarios (ver MENEZO (MERUELO)). Por otra parte muy pocas empresas de restauración pueden, a partir de una existente, desarrollar modelos consonantes de campanas mayores o menores. En todo caso, y como hemos apuntado repetidamente, las campanas deberán oscilar, quedar asentadas manual o mecánicamente) y repicar, con sus correspondientes yugos de madera.
La otra solución sería más "musical", pero no necesariamente más afortunada. En la actualidad es usual en Catalunya atreverse a reafinar campanas antiguas, con la atrevida idea de afinarlas debidamente. ¿Debidamente, respecto a qué? Porque, como en todo, las afinaciones de las campanas han ido cambiando con el paso de los siglos, y no necesariamente una campana afinada a la manera alemana o a la manera castellana suena bien a oídos catalanes (y viceversa). Probablemente si se hiciesen campanas afinadas a la manera de los carillones, sonarían destempladas si se tocan asentándolas; cuando menos sonarían extrañas, como ya sabemos por otros lugares.
En todo caso, de una manera u otra, las campanas deberán estar armonizadas entre ellas, de manera que no suenen disonantes. No habría peor solución que conservar las campanas antiguas, con sus limitaciones, y juntarlas con campanas afinadas a la manera de los carillones (que parece ser la norma reconocida, a nivel mundial, pero cuya sonoridad difiere y mucho de nuestras campanas tradicionales), lo que resulta un conjunto poco conjuntado.
Nuestra propuesta sería mantener las cinco campanas actuales, hijas de un tiempo ya pasado, puesto que ya han llenado de su música durante casi sesenta años la ciudad, y de ir ampliando poco a poco el conjunto con campanas armonizadas con las existentes.
Por supuesto las actuaciones en las campanas del reloj y las litúrgicas solamente tienen sentido si se considera el campanario como un objeto sonoro; por tanto su restauración debe ir acompañada de la reposición de las ventanas de madera, de una altura aproximada al 50% del vano, como las había en Reus y como aún están en la Catedral de València. Así se crearía no solo un ambiente mágico dentro las salas, sino también una caja acústica adecuada para expandir, de la mejor manera, el sonido de las campanas restauradas.
Como complemento de las actuaciones propuestas, y una vez desmontadas y retiradas las estructuras metálicas, se debe reponer los diversos elementos de las salas, ahora en mal estado por el paso del tiempo: rejas metálicas oxidadas, agujeros en el muro o en el suelo (aunque manteniendo los mechinales de las salas de campanas, utilizados para el mantenimiento de los bronces). De manera especial se debe cubrir el gran pozo central de la sala de las campanas del reloj, dispuesto probablemente para las pesas de un mecanismo de reloj desaparecido, pozo que cambia, disminuyéndola, la sonoridad de las campanas de ambas salas. Este cubrimiento deberá hacerse atendiendo no solo a la seguridad de los visitantes (para lo que sería suficiente una rejilla) sino también la acústica de la sala y por tanto la difusión de las campanas. Dicho de otro modo, debería cubrirse con los mismos materiales del resto de la fábrica, aunque dejando probablemente un hueco central de unos 15 cm de diámetro, tanto para posibles toques como para seguros usos en momentos de subida y conservación de las campanas litúrgicas. |
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| AutorESPAÑA i LAVEDA, Vicent; GONZALO ÁLVARO; Juan Ignacio (18-07-1989) DALMAU i ARGEMIR, Delfí [Campanars Parroquials de Torre de Catalunya] (15-05-2001) ÁLVARO MUÑOZ, Mari Carmen; LLOP i BAYO, Francesc [Visita durant el Simposi: el Campanar de la Seu Vella de Lleida. Els campanars gòtics a la Corona d'Aragó] (25-10-2001) ÁLVARO MUÑOZ, Mari Carmen; LLOP i BAYO, Francesc (22-05-2004) ÁLVARO MUÑOZ, Mari Carmen; LLOP i BAYO, Francesc (05-06-2004) DALMAU i ARGEMIR, Delfí [Campanars Parroquials de Torre de Catalunya] (26-01-2010) CIURANA I ABELLÍ, Blai (26-04-2022) |
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